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Adela Sadia cumple 107 años en Bilbao

Sala de prensa - Residencias para mayores y centros de día
  • Una cifra así ha merecido la realización de una fiesta con danzas vascas, un espectáculo de magia de los magos Óliver y Liuba, y la presencia de Kepa Junkera.

  • Natural de Zamora, Adela Sadia se mudó a Bilbao en el año 1949 (77 años en la Villa). Buena parte de su vida ha vivido en el barrio de Altamira.

Gracias a la mejora en las condiciones de vida y en la asistencia sanitaria y social, cada vez son más las personas que llegan a la icónica cifra de los cien años cumplidos. Sin embargo, son pocos los que llegan hasta los 107. Hoy, una de esas personas, Adela Sadia, ha celebrado en muy buena compañía y con un estado de salud envidiable para una persona de su edad, su 107 aniversario.

Junto a Adela Sadia han festejado también su cumpleaños otras tres residentes de IMQ Igurco Zorrozgoiti que, recientemente, han franqueado la barrera de los cien años: Cecilia Jiménez, Carmen Cornide y Eloísa Pérez. En total, cuatro centenarias, nada menos, celebrando su aniversario.

El festejo ha tenido lugar en la residencia IMQ Igurco Zorrozgoiti, perteneciente a la red de infraestructuras sociales de la Diputación Foral de Bizkaia, donde vive y es cuidada hoy Adela. En el mismo, además de los familiares y amigos de la homenajeada, han participado para arropar a Adela con su presencia el músico, compositor y productor vasco Kepa Junkera, siempre cercano y comprometido con iniciativas solidarias y humanas, así como dantzaris de Ibai-Arte Dantza Taldea de Zorroza y los reconocidos magos Óliver y Liuba.

Varios familiares han participado de la celebración, como sus hijas Marisa e Inés, sus nietos Rubén y Daniel, y sus bisnietos, Iraide, Markel y Nahia. Según ha comentado Olaya Dotor López, «mi abuela ha sido una mujer luchadora. Nunca ha querido dar trabajo a nadie y, a pesar de eso, nosotros, su familia, le hemos dado mucho, con nuestras peticiones de costura para que nos hiciera dobladillos y pusiera cremalleras. Le encanta coser y leer; puede estar horas y horas haciéndolo. Es una mujer muy especial; nunca se queja por nada, nunca critica a nadie y todo el mundo le vale. Para mí, es la mejor abuela que un nieto podría tener».

 Por parte de IMQ Igurco Zorrozgoiti, su directora, Sonia Fernández, ha manifestado «Adela es una persona muy especial y cariñosa, profundamente querida por todos los que la rodean: profesionales, familiares y residentes. En la residencia llevábamos días esperando este momento con mucha ilusión, porque este cumpleaños es un homenaje más que merecido. A nivel personal, es muy emocionante poder acompañar celebraciones así, que dan verdadero sentido a nuestro trabajo, y compartir la alegría de quienes hoy se han reunido para celebrar la vida de Adelita, como todo el mundo la llamamos cariñosamente».

En el cumpleaños no han faltado la tarta, las velas, el Cumpleaños Feliz, los regalos, una gran felicitación llena de buenos deseos y palabras bonitas por parte de todos los profesionales de la residencia y, sobre todo, el cariño de todas las personas que la conocen.

Semblanza

Adela Sadia nació el 30 de enero de 1919 en Moraleja del Vino, Zamora, en el seno de una familia humilde de ocho hijos. Con el tiempo, conoció en su mismo pueblo a Atanasio, con quien se casó a la edad de 24 años y se mudaron a León, donde Atanasio trabajó de palista.

Al quedarse embarazada, Adela quiso volver a su tierra para dar a luz, por lo que los primeros dos hijos del matrimonio nacieron en Zamora. Después, se volvieron a mudar, en este caso, a Sevilla, donde vivieron en una pequeña, pero preciosa, casa con rosales. Allí, Atanasio trabajó en una azucarera, conduciendo una excavadora. En la capital hispalense nacieron sus dos hijos pequeños. En total fueron dos hijos y dos hijas.

Cuando su hija pequeña, Marisa, tenía 7 meses (1949), toda la familia se mudó a Bilbao, nuevamente, por motivos laborales del padre. Y es que la madre de Atanasio trabajaba para gente adinerada de Bilbao. Gracias a estos contactos, el marido de Adela tuvo la oportunidad de trabajar en la Cantera Franco-Belga de Gallarta. Más tarde se fueron a vivir a Altamira y su marido cambió de cantera, a la de Miguel de la Vía.

Según reconoce la familia, en Altamira fueron muy felices. Toda la familia cuenta que Adela era muy buena vecina. También era ahorradora y muy buena gestionando los gastos de la familia. Le gustaba mucho coser (afición heredada), leer libros y escuchar las novelas de sobremesa a través de un pequeño transistor de la época.

Cuenta su sobrina Inés que Adela era un poco tímida y reservada pero que «lo daba todo por lo demás; lo suyo, para todos». Son frases que repite toda su familia. También cuidó de algunos de sus nietos, hijos de Marisa. Con el tiempo, sus hijos e hijas se fueron casando y mudando a Basurto, Zorroza, Galdakao e Iturribide. Su maridó cayó enfermo, con un cáncer de laringe que, tras una operación, le dejó sin habla. Adela se dedicó a cuidarlo. Finalmente, Atanasio murió en 2014, a los 96 años de edad.

Adela siguió viviendo sola en Altamira pero tras varias caídas, roturas de cadera y —la última— de coxis, ingresó en una residencia cerca de su hija Marisa. Al de un tiempo, cambió de centro y fue a IMQ Igurco Zorrozgoiti, donde reside desde hace años.

Sobre la residencia IMQ Igurco Zorrozgoiti

La residencia y centro de día para mayores IMQ Igurco Zorrozgoiti está ubicada en el barrio de Zorrotza, en Bilbao. El edificio, perteneciente a la red de infraestructuras sociales de la Diputación Foral de Bizkaia, dispone de seis plantas asistenciales, 120 habitaciones —100 individuales y 20 dobles— con baño integrado y adaptado. La unidad residencial tiene capacidad para 140 personas y el centro de día, para 30. Tanto en la residencia como en el Centro de Día existen plazas públicas de la Diputación Foral de Bizkaia, así como plazas privadas.