- La sesión, moderada por el Dr. Ricardo Franco, contó con el patrocinio del Ministerio de Cultura del Gobierno de España y la colaboración de las Juntas Generales de Bizkaia y la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao.
La Dra. Naiara Fernández, médica geriatra y directora Asistencial de IMQ Igurco, impartió el pasado 22 de septiembre en las Juntas Generales de Bizkaia la conferencia ‘Fragilidad del mayor y dependencia en nuestro medio’, dentro del ciclo ‘Envejecimiento y sus implicaciones socio-personales’, organizado por la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País (RSBAP)-Comisión de Bizkaia. La sesión, moderada por el Dr. Ricardo Franco, contó con el patrocinio del Ministerio de Cultura del Gobierno de España y la colaboración de las Juntas Generales de Bizkaia y la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, entidad de la que el moderador es expresidente.
El ciclo, que se desarrolla entre mayo y octubre de 2026, aborda desde diferentes perspectivas los retos asociados a una población cada vez más longeva. En este contexto, la conferencia de la Dra. Naiara Fernández se planteó alrededor de la fragilidad entendida como un estado clínico de vulnerabilidad que puede preceder a la discapacidad y a la dependencia. Durante su intervención, la especialista incidió especialmente en que la fragilidad no debe contemplarse necesariamente como un proceso irreversible ligado a la edad, sino como una situación sobre la que, especialmente en sus fases iniciales, existe margen de actuación. «La fragilidad es una ventana de oportunidad», señaló, destacando la importancia de intervenir antes de que se produzca una pérdida funcional más difícil de recuperar.
Detectar los primeros signos para poder actuar
La directora Asistencial de IMQ Igurco explicó que algunos cambios aparentemente pequeños pueden alertar de una pérdida progresiva de reserva funcional: caminar más despacio, cansarse al realizar desplazamientos que anteriormente no suponían dificultad, sufrir caídas o comenzar a limitar determinadas actividades cotidianas. La pérdida de fuerza muscular y de movilidad puede iniciar un círculo en el que una menor actividad conduce a un mayor deterioro físico y, progresivamente, a una pérdida de autonomía.
Por ello, defendió la utilidad de la valoración geriátrica integral, que permite analizar de manera multidimensional la situación médica, física, mental y social de la persona y, a partir de ella, identificar necesidades y establecer un plan individualizado de intervención. Este enfoque permite también determinar qué apoyos necesita cada persona para continuar viviendo en su domicilio o cuándo puede ser necesario recurrir a otros recursos asistenciales. La prevención de las caídas ocupó igualmente un lugar destacado en la conferencia. Fernández recordó que estas pueden constituir un importante punto de inflexión en la vida de una persona mayor cuando provocan una fractura y desencadenan pérdida de movilidad, hospitalización y dependencia.
Ejercicio, nutrición y participación social
Entre las principales herramientas para intervenir frente a la fragilidad, la directora Asistencial de IMQ Igurco puso el foco en la actividad física y la adecuada nutrición, dos elementos estrechamente relacionados con la conservación de la masa y la fuerza muscular. La ponente explicó que la pérdida de músculo puede traducirse en una menor capacidad para caminar, levantarse, realizar compras o seguir participando de forma autónoma en las actividades habituales.
También destacó la necesidad de prestar atención a la ingesta de proteínas y al estado de vitamina D, junto con la revisión de otros factores modificables y de los síndromes geriátricos que puedan aparecer. Pero el abordaje de la fragilidad, subrayó Fernández, no puede limitarse exclusivamente a los aspectos físicos. Mantener un proyecto vital, las relaciones sociales, las actividades que resultan significativas y la participación en la comunidad forma parte igualmente de un envejecimiento con calidad de vida. «El que participa, el que tiene proyecto vital, el que tiene un propósito, un ánimo, una ilusión, sale de casa», afirmó.
Autonomía y cuidados adaptados a cada persona
Otro de los ejes de la intervención fue el respeto a la capacidad de decisión de las personas mayores. Fernández defendió que la edad no debe convertirse en motivo para adoptar una actitud paternalista y reivindicó la necesidad de favorecer la autonomía y escuchar qué entiende cada persona por calidad de vida.
El objetivo asistencial, explicó, debe evolucionar de acuerdo con la situación de cada persona: prevenir en las fases de robustez o prefragilidad, tratar de mantener o recuperar la funcionalidad cuando aparece la fragilidad y, en situaciones de dependencia avanzada, acompañar, evitar nuevas complicaciones y preservar en todo momento la calidad de vida. En este sentido, la conferencia puso de relieve una visión de la geriatría eminentemente preventiva: envejecer es inevitable, pero muchas de las consecuencias negativas asociadas al envejecimiento pueden prevenirse o retrasarse, actuando precozmente y atendiendo de manera integral las necesidades físicas, psicológicas, sociales y personales de cada persona.
La conferencia completa de Naiara Fernández puede visualizarse en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=BEBdbGoxlSg.